Diez músicos intratables

30/05/14 | Comenzando por, claro, Liam Gallagher y pasando por Ozzy, Pete Doherty y James Brown, una decena de personajes insufribles del rock
Liam Gallagher. El enfant terrible de Oasis es quien más tela le ha dado para cortar a la prensa amarilla por su comportamiento errático, por llamarlo de algún modo. En 2002, fue noticia en Alemania cuando, después de un show en Munich terminó a las trompadas con un grupo de italianos que le bajaron varios dientes a los golpes. Cuando la policía llegó a poner orden, Gallagher terminó tirando a un agente al piso y pateándolo en las costillas.

Peter Buck. A pesar de esa cara de bonachón constante, el guitarrista de R.E.M. suele meterse en problemas bastante seguido. La más notoria de ellas se dio en 2001, cuando la banda de Athens iba a viajar a Londres para un show benéfico a favor de la paz. Buck sacó provecho de las bebidas gratis del avión como si no hubiera mañana y terminó a los golpes con dos ayudantes de vuelo y una aeromoza.

Nikki Sixx. Que se haya elegido a un miembro en particular de Mötley Crüe, no significa que el resto de sus compañeros hayan tenido una conducta intachable, sino nada más que su bajista supo portarse peor que los demás. Gracias a su adicción a la heroína, Sixx estuvo clínicamente muerto durante unos minutos tras una sobredosis, y tuvo que ser revivido con dos inyecciones de adrenalina. La anécdota no sería tal sino fuera que, una vez vuelto en sí, Nikki salió a comprar otra dosis. Cosas que pasan.

Keith Moon. El baterista de The Who hizo méritos para ganarse el apodo de Moon The Loon (Moon, el chiflado). Solía vivir de juerga con una dieta basada en brandy y anfetaminas, y empezó a invitar a policías a las fiestas en su casa, sólo para fotografiarlos para poder chantajearlos luego. Su adicción dejó de resultarle graciosa a sus compañeros de banda cuando adoptó la costumbre de colapsar en escena.

Ozzy Ozbourne. El Prínciple de las Tinieblas ha hecho más que suficiente como para ser parte de esta lista, y más meritorio resulta que siga vivo al día de la fecha. Dentro de la catarata de anécdotas que generó en los ochenta, quizás la más destacable sea una que ocurrió estando de gira con Mötley Crüe (cuándo no). Ozzy entabló una competencia con Nikki Sixx para ver quién iba más allá, y así fue como el por entonces ex Black Sabbath aspiró una línea... ¡de hormigas! La veracidad de este rumor estuvo en duda varios años hasta que Sharon Osbourne lo confirmó en su biografía.

Scott Weiland. La imagen viva de la reincidencia, el vocalista de Stone Temple Pilots tuvo su primer arresto en 1995 mientras compraba crack. La escena se repitió tres años más tarde, y sufrió tres arrestos en 2003, 2007 y 2008 por manejar intoxicado y por posesión de estupefacientes. Sus problemas con la ley lo dejaron afuera de Velvet Revolver primero, y del regreso de Stone Temple Pilots después. Recuperate, Scott, que lo que están haciendo tus ex compañeros de banda con Chester Bennington es cualquiera.

Pete Doherty. El Pity Álvarez inglés es sinónimo de bardo. En 2003, The Libertines se fue de gira a Japón sin él, debido a sus adicciones ¿Qué hizo Doherty? Entró por la fuerza a la casa del guitarrista Carl Barat y le robó una guitarra y una computadora (que vendió para comprar heroína). Su historial de arrestos posteriores es bastante extenso, pero nada superará a cuando, en una entrevista con MTV, empezó a tirar a cámara su propia sangre desde una jeringa.

David Crosby. A pesar de esos bigotes de morsa y esa eterna sonrisa, el ex The Byrds es alguien bastante difícil de tratar. Estuvo preso en 1982 por posesión de cocaína y heroína. Tres años más tarde, cuando estaba en libertad condicional, lo arrestaron por chocar su auto contra el frente de una casa. El allanamiento posterior arrojó que había más drogas en el auto, y también un revolver. La única explicación que Crosby dio al respecto del arma fue: "Mark David Chapman". En 2004 tuvo un incidente similar: se olvidó su valija en un hotel, en la que se encontró una pistola y una bolsa de porro. David Crosby, la prueba viviente de que se puede envejecer conservando tanto el pelo como las mañas.

James Brown. Durante los 60 y los 70, el Padrino del Soul impuso un control antidrogas riguroso a sus músicos, que hizo que muchos migraran a Parliament-Funkadelic, en donde el consumo era casi obligatorio. En los ochenta, en cambio, se volvió adicto al PCP, un anestésico que tiene efectos alucinógenos. El súmmum llegó en 1988 cuando, después de amenazar a punta de pistola a una persona por utilizar el baño de su oficina, emprendió una retirada que devino en una persecución policial por la que estuvo tres años preso. En los años previos a su muerte tuvo otros altercados con la ley, la mayoría de ellos por episodios de violencia doméstica.

Guns N' Roses. Pocas veces un grupo estuvo tan en sintonía para el bardo. Al margen de la adicción a la heroína de Slash, el guitarrista Izzy Stradlin se tragó un bagullo al llegar a un aeropuerto en Japón, y el resultado fue que terminó en coma por cuatro días, y el bajista Duff McKagan casi destruye su páncreas a los treinta años gracias a una dieta diaria de alcohol y drogas. Al lado de estas cosas, que Axl Rose se haya acostado con la novia del entonces baterista Steven Adler para grabar los gemidos de fondo de "Rocket Queen" pasa casi como una nimiedad. Lindos pibes.
Fuente: Rolling Stone