Los mejores vinos blancos para cada ocasión

19/02/15 | El vino blanco suele ser un gran acompañante de las comidas en los días de verano. Por eso, te contamos en esta nota cuáles son los mejores nueve vinos blancos de cada varietal para que puedas elegir el más adecuado para cada momento.
Actualmente en la Argentina el consumo de vinos tintos supera en más del doble al de vinos blancos. Eso nos llevaría a suponer que la oferta dentro del universo de los vinos blancos debería ser bastante acotada. Nada más errado. Podemos encontrar vinos blancos para todos los gustos: secos, dulces, ligeros, corpulentos, con paso por roble o sin él.

Así como en los tintos hablamos de varietales como Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah, entre otros, en los blancos encontraremos otros, cada uno con su historia y sus características típicas. Así que para dar un pantallazo amplio de la oferta disponible, opté por recomendarles una etiqueta de cada uno de los varietales blancos más conocidos que les sirva como introducción al maravilloso, infinito y refrescante mundo de los vinos blancos.

vinos-blancos-maridajes


Chenin Blanc: Montchenot 2014 ($62)

Cepa de origen francés que proviene del Valle de Loira. Se la conoce también como Pinot de la Loire. En la Argentina estuvo de moda en los años 80 para luego pasar casi al olvido, a pesar de ser una de las variedades blancas más plantadas.
Montchenot Blanco es el primer vino que probé en mi vida, un clásico de la mesa Argentina. Hoy, opacado por los nuevos varietales más explosivos y marketineros, es sin dudas un gran ejemplo de lo que puede dar el Chenin Blanc. Un vino amarillo pálido donde predominan los aromas cítricos, de fruta blanca, miel y con un particular recuerdo a las avellanas. En la boca es delicado, bien seco y de mediana persistencia. Un vino muy sutil que no pretende robar el protagonismo, pero que acompañará de maravilla unos filetes de brótola a la plancha.


Sauvignon Blanc: Zorzal Terroir Único Sauvignon Blanc 2014 ($80)


El nombre “Sauvignon Blanc” deriva de la contracción de Sauvage -salvaje- y Vignon -viña-. Es originaria de Burdeos, Francia y se caracteriza por dar vinos de buen cuerpo, muy aromáticos y con buena acidez.
El Zorzal Terroir Único Sauvignon Blanc proviene de Gualtallary, Mendoza, en la parte más alta del Valle de Uco. Allí, entre piedras y hierbas crecen estas uvas que se transforman en un vino de color amarillo pálido con ligeros tonos entre verdosos y grisáceos. En la nariz, uno puede percibir el aroma de las piedras mojadas junto a las notas herbáceas -ruda- y cítricas -pomelo- más típicas de la variedad. En la boca resulta casi crocante, gracias a su destacada acidez, con un final medio donde vuelve a aparecer esa nota mineral, casi salada. Es mi vino de cabecera para acompañar unas rabas.


Moscatel de Alejandría: Durigutti Clásico Moscatel Seco 2013 ($90)

La Moscatel de Alejandría es considerada una “vid antigua”. Se cree que es una de las más antiguas que quedan sin modificar genéticamente que aún persisten. La uva se originó en el norte de África y es cultivada principalmente como uva de mesa y para la producción de pasas, pero gracias a que se puso de moda en Estados Unidos poco a poco va saliendo del olvido.
Este Durigutti es algo engañoso: se nos presenta de un color dorado y con una nariz lujuriosa y melosa donde se funden duraznos y jazmines, mientras que en la boca resulta bien fresco, seco, simple y muy fácil de tomar. Es el compañero ideal del sushi, unos tiraditos ligeramente picantes aunque también se puede beber sólo, bien fresquito al lado -o mejor adentro- de la pileta.


Viognier: Serbal Viognier 2013 ($90)


Según la historia, el emperador Probus introdujo la Viognier en la región de Condrieu, Francia, procedente de Dalmacia -actual Croacia-. Luego, la variedad se extendió y se hizo típica del Valle del Ródano donde generalmente se mezcla con el Syrah. Da vinos de un profundo color dorado, con alto contenido de azúcar y baja acidez.

Serbal Viognier es un blanco distinto, de esos que sin dudas van a llamar la atención en cualquier mesa. De un hermoso color dorado se destaca su una nariz dulzona donde se combinan frutas blancas y tropicales -durazno y banana- con algo floral y un fondo mineral. En la boca es muy refrescante, con una acidez no muy común en la cepa, buen cuerpo y un largo final donde se repiten las frutas tropicales. Lo imagino con unos canelones de conejo y puerro y empiezo a babear.


Torrontés: Laborum Single Vineyard Torrontés 2014 ($93)

Junto al Malbec, el Torrontés se convirtió en la cepa emblemática de Argentina. El Torrontés es la única cepa autóctona de nuestro país y se distingue por dar vinos muy frutados y a la vez secos.

El Laborum Single Vineyard 2014 es un torrontés de Cafayate generoso en aromas a jazmines y duraznos. En la boca, encuentra el equilibrio justo entre frescura y densidad y termina con el característico largo de boca del torrontés salteño, pero sin rastro alguno de ese amargor que a algunos puede molestarle. Si bien no hay mejor manera de disfrutar un Torrontés que junto a unas buenas empanadas, este nuevo estilo puede acompañar muy bien cualquier plato.


Riesling: Humberto Canale Old Vineyard Riesling 2013 ($105)

El Riesling es una uva de origen alemán -del Valle del Rin- que da vinos delicados, pero complejos, de poco cuerpo, bajo grado alcohólico, intenso sabor y larga vida.

Humberto Canale elabora este vino con uvas que provienen de la Finca La Morita, General Roca, Río Negro, del año 1937 -la plantación de Riesling más antigua de la Patagonia-. En la copa se muestra de un color amarillo verdoso muy sutil con aromas a frutas blancas como el damasco y algo de miel. En la boca es delicado, suave, sedoso y con una acidez bien marcada que lo hace muy refrescante. De un largo final entre frutado y mineral es ideal para acompañar unos solomillos de cerdo a la mostaza.


Albariño: Las Perdices Albariño 2013 ($125)

El Albariño es la variedad blanca más extendida en Galicia, España. Da origen a vinos blancos frescos, suaves y elegantes ideales para maridar con todo tipo de productos procedentes del mar.

Si no me equivoco, este Las Perdices es el único Albariño que se elabora comercialmente como varietal en Argentina. -Observación: Familia Zuccardi ha elaborado algunos años en forma experimental uno para su línea Innovación-.

Se nos presenta de color amarillo pálido con reflejos dorados. En la nariz parece que hubiéramos abierto una botella de perfume, combinando aromas de damascos, manzanas, peras, piña, jazmines, azahares, algún dejo herbáceo, una punta cítrica y algo de frutas secas. Sin dudas una nariz tan compleja como exquisita. En la boca es voluminoso, contundente, pero gracias a su correcta acidez no resulta pesado. Es el vino ideal para beber junto a una gran parrillada de pescados y mariscos. -Y si sobra un poquito, cosa que dudo, al día siguiente lo pueden usar como perfume-.


Chardonnay: Saint Felicien 2012 ($140)

El Chardonnay es la variedad blanca más apreciada y extendida del mundo. Originaria de la Borgoña, Francia, se ha adaptado con buenos resultados en prácticamente todo el mundo. Sus características pueden variar desde vinos ricos, gordos y espesos, a vinos ligeros y frescos.

Cuando pienso en un Chardonnay automáticamente imagino una botella de Saint Felicien. Será que es la etiqueta con la que conocí esta cepa y una de las que me introdujo al mundo de los vinos blancos.

De un característico color amarillo dorado, ofrece una combinación de notas florales y frutales en la nariz donde se destacan la manzana verde y las peras con un ligero fondo de vainilla, manteca y ahumados que le otorgó su crianza en roble. En la boca es untuoso y fresco, envolvente y suave, con un muy largo final donde se repite esa nota a peras y vainilla. Va con absolutamente todo, pero si tengo que elegir, creo que junto a una chernia con manteca y alcaparras rozaría la perfección.


Semillón: Mendel Semillón 2012 ($165)

El Semillón es una cepa originaria de la región de Burdeos en el sudoeste de Francia. En Argentina fue una de las variedades más plantadas, pero se la asoció a vinos de mesa y perdió prestigio. Sin embargo, en estos últimos años, algunos enólogos se han ocupado de revalorizarla.

Uno de esos enólogos es Roberto de la Mota, un verdadero amante del Semillón y quien elabora este Mendel Semillón 2012 a partir de un viñedo de más de 70 años.

Un vino amarillo claro con reflejos verdosos. En su nariz podemos encontrar flores blancas, miel, manzanas y damascos bien maduros. En boca es suave, redondo, de buena estructura y con un largo final donde aparecen nuevamente las frutas con un dejo cítrico. Ideal bien fresquito junto a un balde de langostinos fritos en una terraza mirando el mar.


Háganme caso y no se pierdan de disfrutar de los vinos blancos.
Fuente: http://dixit.guiaoleo.com.ar Francisco Rivero Segura